Allí todo
es diminuto: callecitas, placita, casitas; excepto la iglesia, muy particular,
con su
única torre
central, un prodigio de ingeniería para la zona y la época
en que se construyó.
Y sus inmensas
campanas de bronce de origen holandés del 1600 y pico.
Lo que molestaba
eran las nubes (?).
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