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Esta vez con intenciones de cruzar |
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encrucijada de caminos y paso obligado para ir a Sico, Socompa, Jama o
Antofagasta de la Sierra.
Con anteojos obscuros para protegerse del sol que
Desde su extremo norte, el Salar del Rincón nos ofrece esta hermosa
vista.
A los pocos kilómetros ya estamos
en el puesto de gendarmería, migraciones y aduana del Paso de Sico.
Son las seis de la tarde, hay que hacer
todo el papelerío, los gendarmes no están seguros de que
el camino no esté bloqueado por la nieve del lado chileno.
No tienen comunicación radial con
los carabineros chilenos.
Nos ofrecen, como alternativa, pasar con
la camioneta hasta el puesto chileno a hacer las averiguaciones del caso.
Son unos 30/35 kilómetros (11 hasta la frontera y otros 20 hasta
el puesto chileno). Aceptamos, nos subimos todos menos Héctor
a la camioneta y partimos.
Pasamos por el arco que marca el límite
y nos adentramos en territorio chileno.
El camino es malo, el paisaje espectacular.
A eso de las siete de esa tarde de invierno,
llegamos al puesto de control chileno. Nos atienden muy amablemente. Nos
informan que el camino hasta San Pedro de Atacama estuvo despejado durante
el día, pero todos vemos unas amenazantes nubes negras de tormenta
que vienen del oeste. Eso es nieve, nos advierten. Si siguen ahora,
es posible que puedan pasar.
Pero no habíamos hecho los trámites
del lado argentino, migraciones y aduana. Además Héctor iba
con el colectivo rumbo a Catua, a dormir, para pasara Chile todos el día
siguiente.
Que lástima!! Nos perdimos la oportunidad
y tendremos que regresar a Catua para intentar el cruce al otro día.
Volvemos. Hablando con los gendarmes concluimos
que con esa tormenta en ciernes, al otro día sería prácticamente
imposible pasar.
Decidimos dormir en Catua (en el "bondi"
o alguna casa particular - Catua tiene poco mas de 50 habitantes).
A Héctor no lo encontramos en el
puesto de gendarmería, nos dicen que se adelantó rumbo a
Catua hace como media hora.
De noche llegamos a Catua. Ni en el camino
ni en el pueblo encontramos a Héctor y su "Motor-Home".
Dónde se habrá metido?
Una hora y media después, habiendo
recorrido las montañas en todas las direcciones en su búsqueda,
vemos aparecer en la impenetrable obscuridad de la noche al "monstruo antediluviano".
Si es Héctor y su casa autoportante!!!
La gente de Catua, amabilísima. A
las diez de la noche desocuparon el único galpón del pueblo
para que podamos meter allí el "bondi" y no se le congelen todos
los fluidos en aquella noche invernal a 4000 metros de altura.
Nos alojaron en una habitación
comunal. a $5 la cama. Con mil cobijas eran una delicia.
A la mañana siguiente nos ayudaron con el Mercedes 1517 (0 Km) de la comuna, a poner en marcha al Mercedes 911 (4.000.000 de Km) de la expedición.
Aquí nos fotografiamos con nuestros
amables anfitriones:
Los chicos del pueblo nos observaban como a "bichos raros".
Francisco fotografió
la capillita recién terminada de construir
El día estaba espléndido,
pero ya habíamos decidido que intentaríamos pasar a Chile
por el paso de Jama, unos 200 kilómetros mas al norte.
Ellos nos informan de la
existencia de una huella que acortaría en unos 80 o 90 Km el camino,
pero hay que pasar por una abra muy alta (4590m) y con pendientes muy pronunciadas.
Se ofrecen a acompañarnos con el camión Mercedes 1517 hasta
el abra (por si el "bondi" no subía).
Ya llegamos (y sin necesidad de ayuda) es
el abra "el japonés"
de 4590 msnm.
Nos despedimos, les agradecemos y seguimos
camino hacia el paso de Jama.
El camino bordea varias salinas, entre ellas la de Jama.
El paisaje es muy, muy bonito. El camino
muy muy malo.
Cerca de las tres de la tarde, luego de
comer algo detenidos a la vera de la ruta, llegamos al puesto de gendarmería
de Jama.
Allí nos enteramos de una muy mala
noticia: el camino está bloqueado por la nieve y no tienen idea
de cuantos días demoraran los chilenos en despejarlo.
Un canadiense vuelve de chile en su moto
y confirma: a unos 90 kilómetros de la frontera la nieve impide
totalmente el paso. Dice que allá vio una camioneta abandonada y
sin ocupantes. Nos llama la atención que nadie parece preocuparse
por ello.
Después el remate: para pasar por
acá hay que hacer aduana en Susques (200 Km hacia el este), sin
ese trámite es imposible pasar. Igualmente no dejan pasar a nadie
hasta no tener la certeza que el camino haya sido despejado. Evidentemente
la tormenta de la noche anterior también dejó sus huellas
por aquí.
Sumamente entristecidos decidimos que es
inútil esperar acá, y menos sin los "papeles" de migraciones
y aduana.
Cabizbajos decidimos "rumbear" hacia Susques,
allá decidiríamos que hacer.
En el camino tuvimos que
cruzar otro salar, es el de Olaróz
Pero eso ya es otra
historia.
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